Caricias indirectas:
por Agustin
Devos
La característica
principal puede ser que las damos o recibimos a través de terceras personas.
Otra variante, y también introduciendo a
una tercera persona, será cuando valoramos o despreciamos alguien querido por
nuestra persona/objetivo (target). Por ejemplo: le puedo decir a mi mujer “Que
agradable es tu madre, amiga, hermano, etc.” o “Tu padre está siempre
borracho”. El hecho diferencial
es que se usa una vía indirecta. Incluso se pueden dar sin la presencia física
de la persona a la que van dirigidas realmente o, en lenguaje AT, el nivel
psicológico va hacia una persona que puede que no esté presente.
También en
algunos casos, puede suceder que no lleguen a su destino final. Por ejemplo, me
encuentro a la mujer de mi jefe en unos grandes almacenes, y tras el saludo
inicial le puedo decir algo como: “te sienta muy bien tu nuevo peinado”, “¿De
qué modisto es tu vestido? ¡Te sienta tan bien!”, etc. Tras esto, a Dª
Carmen le pueden haber gustado mis adulaciones (“Un tipo agradable este Ramírez”)
o por el contrario causarle rechazo si me he pasado y se ha hecho obvio el juego
(“Vaya tío pelota este Ramírez”). En
ambos casos, cuando Carmen llega a su casa, puede que se lo comente a su marido
o no. Es entonces cuando la caricia llega a su destino final, a quien realmente
queríamos que llegara.
En general,
creo que son más sutiles que las caricias directas, ya que se usa un camino más
enrevesado. Pero también son más arriesgadas porque pueden llegar deformadas,
e incluso no llegar. Quizá haya un
punto de cobardía o inseguridad, ya que nos permite corregir si nos pillan o la
jugada sale mal. Siempre le podremos echar la culpa a una “mala interpretación”
por parte de la tercera persona.
Si
consideramos los tres vectores o ejes (Físicas/Psicológicas, Burdas/Sutiles,
Positivas/Negativas) nos pueden salir las siguientes combinaciones. Claude, te
pongo algunos ejemplos que no estoy seguro si serán acertados, pero por dar una
orientación.
·
Físicas y burdas
o
Positivas: Le
regalo un collar de perlas a mi suegra, para que mi esposa vea lo bueno que soy.
Abrazo a su tía Dolores, a la que acabo de conocer, etc.
o
Negativas: Como no
puedo contigo, le haré daño a alguien a quien quieras para que te duela a ti:
Violaré a tu hija, mataré a tu madre, etc. Se convierten en juegos de poder
cuando me sirven para que hagas algo, como en el secuestro.
·
Físicas y sutiles:
El “Rapo” indirecto puede ser un clásico. Me pongo a flirtear con la amiga
de la chica a la que realmente quiero, para que se fije en mí, para ponerla
celosa, etc. Por descontado, no tengo ningún interés por la chica con la que
flirteo, sino por su amiga.
o
Positivas:
o
Negativas:
·
Psicológicas y
burdas:
o
Positivas: Peloteo
a la mujer del jefe.
o
Negativas:
Mostrarme hostil o indiferente con sus familiares o sus amistades. “Es que tu
padre es un borracho”, “Tus amigas son un poco chabacanas (vulgares, clase
baja)”. Quizá algunos chantajes
podrían encajar aquí. Si me chantajean con
unas fotos en las que salgo con otra mujer, mi temor está en la reacción de mi
esposa al enterarse. Si fuera soltero, ¡igual le pedía más copias ampliadas!
·
Psicológicas y
sutiles:
o
Positivas: Me
comporto amigable y simpático con alguien que ella quiere, aunque realmente nos
sean indiferentes. “Me lo paso muy bien cuando salimos con tu grupo de amigas”,
o
Negativas:
Descuento a sus amistades o familiares o cualquier persona que aprecie: “Tal
actor, o cantante, o..., seguro que es homosexual”. También, y en caso
inverso, hablar “confidencialmente” con su mejor amiga y exponerle que mi
mujer no me entiende, o hace esto o lo otro que no me gusta. Tengo cierta
certeza que esa “confidencia” más pronto o más tarde llegará a oídos de
mi pareja.
Bueno, no se
si me he explicado bien, si los ejemplos son válidos, o te servirá para algo.
Es que este fin de semana mientras trabajaba con tu libro, caí en la cuenta que
algunos de estas caricias y juegos los he jugado yo, o los han jugado conmigo.
Siguiendo tu
ejemplo de la guerra de Iraq, algo así creo que también intentó Bush. “José
Mª, tú que eres amigo de ellos y confían más en tí que en mí, a ver si me
puedes hacer este favor y hablas con ellos”. Así, Aznar se implicó y se
encargó (con escaso éxito) de convencer de la necesidad de la guerra a los países
sudamericanos, y a los que pudiera de Europa (principalmente los mediterráneos;
Portugal, Italia, Grecia, etc), incluso algunos árabes. El resultado, no hace
falta comentarlo.